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viernes, 1 de mayo de 2015

ROSAS


Muy pocas cosas se le igualan en belleza, suavidad al tacto y aroma. Son regalos que la Naturaleza nos brinda a los mortales de forma desinteresada, y que alegran nuestra vida mientras pasamos junto a ellas, entre jardines y plazas, sin  prestarles la atención que se merecen. Están ahí, forman parte del paisaje urbano y de nuestra rutina diaria, tan ajetreada siempre que nos impide pararnos y contemplarlas detenidamente en su milagroso esplendor.

Pero si cualquiera de nosotros, un día decide parar o sencillamente caminar, paseando. allí por donde otras veces casi "volamos", podrá apreciar su olor tan embriagador, su colorido indefinido, tan difícil de precisar por sus múltiples tonalidades, a cual más bella, la frondosidad y delicadeza de sus pétalos, su sensualidad...


A mí me encantan cuando están abiertas desplegando todo su aroma y belleza. Y mis predilectas son las de color rosa, en todos sus matices. Y, por supuesto, con olor..., sin él, no parecen naturales, por muy perfectas que sean. En alguna ocasión que me he acercado a estas flores pensando que su aroma sería tan bello como su presencia y luego no olían a nada, francamente, ha sido una decepción. Quizá, casi la misma decepción que cuando uno se deja llevar por la apariencia externa de alguien, y luego comprueba que es una persona totalmente vacía, vana...

Dicen que entre todas sus variedades, la más olorosa es la llamada ROSA DAMASCEA O ROSA DE BULGARIA, conocida como la "reina de las flores", no sólo por su belleza sino también por la fragancia de sus pétalos, del que se extrae un aceite único, "milagroso", de propiedades relajantes y curativas, además de ser un potente afrodisiaco. Originarias del valle búlgaro de Kazanlak "Valle de las Flores", al pié de los Balcanes, se recogen a primera hora de la mañana, cuando el frío de la noche ha concentrado todo el aceite en la flor. Según la  mitología griega, esta flor nació de una gota de la sangre de Adonis, mientras que para los antiguos turcos, había surgido de la sangre de la diosa Venus. Otra versión afirma que Cibeles la creó como venganza contra Afrodita, para que su belleza hiciese competencia a la diosa del amor, hasta entonces sin rival.


Cuentan que Cleopatra dormía sobre almohadones rellenos con los pétalos de esta flor y que, por las noches, alumbraba su famoso barco con velas perfumadas con el delicioso aceite extraído de los mismos. Incluso, algunos historiadores dicen que las alfombras de sus aposentos estaban hechas a base de estos pétalos, lo que servía para aumentar el "climax" de sus encuentros con Marco Antonio, dado su alto poder afrodisiaco.


Observando imágenes como las que he traido para esta entrada, una se da cuenta de que no hay nada más bello que la Naturaleza, esa obra del Arte Supremo que tantas veces nos pasa desapercibida  y que a lo más que hemos llegado los humanos es a pretender imitarla... Concretamente, estas rosas y otras tantas de distintas clases, tamaños y colores que andan por ahí repartidas, son únicas, cada una en su especie, y entre ellas, diferentes unas de otras, distintas, capaces de convertir la más modesta de las terrazas, en el Jardín de los Sueños.


Muchos artistas y creadores, de diferentes disciplinas, se han inspirado en las rosas, haciendo de ellas el eje central de algunas de sus obras. Por ejemplo, SALVADOR DALÍ, para el que, al parecer, estaban relacionadas con la sexualidad femenina; incluso algunos creen que la aparición de espinas en ellas, representaba  su miedo hacía las mujeres y, por extensión, a las enfermedades de transmisión sexual.

Rosas sangrantes (1930 )                                                                          Rosa meditativa ( 1958 )

Mujer con cabeza de rosas ( 1935 )

La rosa, inmortalizada por Saint Exupery en "El Principito", ha sido el ingrediente principal de muchas cremas, aguas de colonia y perfumes, muy conocidos, como por ejemplo ocurre, entre los españoles, con el agua fresca de rosas blancas, de Adolfo Domínguez, de cuyo lanzamiento se han cumplido 20 años, y para celebrarlo, el diseñador ha decidido cubrir, durante estos tres últimos días, ( Del 29 de abril al 1 de mayo), 200 metros cuadrados de la estación del metro de Callao, en Madrid, con 18.000 rosas blancas naturales, que los ciudadanos han podido llevarse de recuerdo. Todo un regalo para el pueblo madrileño en el Día de la Madre.

 

Y hablando de diseñadores y de rosas, la colección de primavera/verano 2015 de Dolce&Gabbana, a la que ya hicimos referencia en la entrada "Lunares" , llena de detalles españoles: mantoncillos, lunares y claveles rojos, formando un mix de  estampados maravillosos, tan reales que casi pueden olerse, presta una especial atención, también, a las rosas rojas, destacando sus recogidos impresionantes en el pelo, con claveles entre medio del mismo color, que simbolizan a la mujer del siglo XXI con ese porte de fuerza, elegancia y belleza propios de una reina, en el que la corona es lo de menos.


Y vestidos lisos, de distinto color, en el que el único adorno es una impresionante rosa de tallo largo;  corpiños y faldas bordados; zapatos, bolsos y carteras... ¡¡ rosas, rosas por todos lados !!.

Me encanta el azul

Y por hoy, nada más. Comienza el mes de Mayo: mes de las flores, y la mejor forma que se me ha ocurrido para celebrarlo, ha sido dedicar esta entrada a una de las más bellas y, sin duda, la más conocida y popular. Con ellas puestas por montera, me despido.


                                                  ¡Una rosa es una rooossaaaaaaa...!!




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