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domingo, 27 de septiembre de 2015

GRANADA


No hace demasiado que la visité por primera vez y para mí fué un auténtico descubrimiento. Desde entonces siempre me he preguntado como he podido tardar tanto en conocerla, cuando la he tenido tan cerca y, sin embargo, he preferido viajar a otros sitios, mucho más lejos, antes que a ella. 



Y me da rabia porque me gustaría haberme interesado antes por conocer una de las ciudades más emblemáticas de España, cargada de Historia, con un Patrimonio Artístico de incalculable valor, única en el mundo, enriquecida por las distintas civilizaciones y pueblos que la han ido ocupando, y que conforman nuestra idiosincracia, nuestra forma de ser y nuestra Cultura.

Conocí Granada más tarde de lo que debería haberla conocido, desde luego, pero desde que la conocí, no he podido olvidarme de ella. Fuí con una amiga en un "puente" del mes de  Febrero, una delicia de tres días con un tiempo magnífico, sol radiante en el cielo al mediodía con una temperatura estupenda y un frío por las mañanas temprano y por las noches, que pelaba, aunque esto último era lo de menos porque ibamos "forradas"... Pero, sobre todo, lo que ibamos es predispuestas a pasarlo bien y a disfrutar de la ciudad, dedicando todo el tiempo que fuera necesario a conocer sus lugares más destacados.


 Y vaya si lo conseguimos!!... Aunque a mí los tres días me supieron a poco, porque sólo sentada en el Mirador de San Nicolás me pasé media tarde, esperando la puesta de sol, embelesada, mirando y mirando el panorama, sin pensar en nada, concentrada tan solo en la belleza de lo que tenía enfrente. 

Foto de Alejandro Mantecón Guillén
Pero había que recorrer también las pintorescas  calles del Albaicín, sin prisas, saboreando sus rincones; sentarse a tomar una cerveza en cualquier bar de la inmensa explanada  situada al pié de la Alhambra, frente al Paseo de los Tristes  y, sobre todo, había que visitar los Palacios Nazaríes, de día, y, a ser posible, de noche...Y si hubiera habido pases, también de madrugada...Es una de las cosas más bonitas que yo he visto en mi vida...
 Así que siempre estoy pensando en volver... Porque si los exteriores de la Alhambra, sus paseos, jardines y fuentes, necesitan su tiempo para disfrutarlos..., la visión del interior de los Palacios Nazaríes, hay que dosificarla para poder asimilar su grandiosa belleza... Y las imágenes de más abajo son sólo una muestra. 

Una pasea por sus estancias y casi no puede cerrar la boca de tanta admiración al contemplar un ambiente tan mágico, cargado de detalles que ponen de manifiesto la sensibilidad, el conocimiento y la maestría de quienes lo hicieron posible. Como ese Patio de los Leones, cuajado de finísimas columnas de mármol, rematadas en un artesonado de filigrana calado, formando unos dibujos geométricos increibles, semejante a una enorme puntilla, tejida a mano.


Un recinto que por fuera responde a una arquitectura austera, propia de una fortificación, preparada principalmente para la defensa, pero que, en su interior, contiene todos los ingredientes para que sus moradores  se sintieran en el paraiso: el lujo de sus columnas, el sonido del agua, el frescor de sus fuentes; sus maravillosos miradores y ventanas, rematados por arcos repujados de filigranas, auténticas joyas del arte musulmán...

Mirador de Daxara
Con sus paredes, además, llenas de frases del Corán y poemas escritos en una preciosa caligrafía árabe, que ha hecho que muchos hayan dicho de la Alhambra que es el libro de poemas más lujoso del mundo. Todo lo cual contribuye a crear un ambiente de refinamiento y de lirismo que engrandece el corazón y eleva el alma.

Sala de las Dos hermanas
Todo es una preciosidad, y hay que verlo directamente, porque, aunque las fotos dan una buena idea, no se pueden apreciar bien los detalles, y merece la pena fijarse en ellos por la laboriosidad y perfección de sus artesonados, sus bóvedas, sus paredes y azulejos, que contribuyen a darle ese ambiente interior mezcla de espiritualidad y lujo, mientras sus patios, jardines y fuentes,  rezuman sensualidad y misterio.


Después de conocerla, he entendido mucho mejor el llanto de Boabdil al tener que abandonarla, tras ser expulsado de ella por los Reyes Católicos.


Por asociación de ideas, pongo punto final a esta entrada, con una granada, porque ya estamos en otoño, y es una fruta típica de esta temporada. Con muchísimas propiedades para la salud:  previene numerosas enfermedades, además de tener pocas calorías,  ser estupenda para la piel e incrementar el deseo sexual. Dicen que a los musulmanes les encantaba y la utilizaban mucho en su cocina, tomándola también en forma de jarabes y sorbetes. En concreto Abderramán III creo que "mataba" por el sorbete de granada, compuesto por: almibar, zumo de granada, zumo de limón, clara de huevo bien batida y hielo o nieve ¡¡de Sierra Nevada!!. ( Como no podía ser menos ). Ah! Y dicen también que es una fruta mágica: si antes de tomar una de sus semillas, piensas en un deseo, éste se cumple... Por probar que no quede, no?



                                                           Adiós



2 comentarios:

  1. S.O.S.

    Si existen "humanoides" en Blogger, me gustaría que me devolvieran mi contador de visitas que, de un día para otro, ha desaparecido, o me aparece otro distinto... Por favor, por favor...

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