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sábado, 5 de marzo de 2016

BAILARINAS

La verdad es que el ballet clásico nunca me ha llamado la atención. Ni para practicarlo ni para admirarlo. Si digo que me aburre soberanamente, no estoy exagerando. Quizá sea cuestión de temperamento, porque luego “bailona” sí que he sido y, en su día, participé con mis compañeras de colegio en algunas funciones de fín de curso, pero formando cuadros de ballet moderno, o musicales… Clásico, no. Aunque eso no quita para que reconozca el mérito de las bailarinas profesionales: su disciplina, su incansable trabajo, su dedicación…, gracias a lo cual consiguen crear unas obras de una belleza y plasticidad impresionantes. Y como todo lo que merece la pena, requiere mucho sacrificio desde los comienzos…


Dicen que la edad ideal para que un niño o niña empiece a bailar son los ocho años. Luego ya dependerá de sus habilidades, de la intensidad de su entrenamiento, de su vocación por la danza, lo que les convertirá en artistas, capaces de crear con su cuerpo, auténticas Obras de Arte en movimiento.


                                                                                  ¡¡¡Dios mío, vuelan!!!...




Y ya que menciono a artistas de ballet, no puedo dejar de recordar aquí a una de sus máximas exponentes: la Mujer Cisne o el Cisne hecho mujer: Anna Pavlova, bailarina rusa universal que se catapultó a la fama por su interpretación del sólo de ballet "la muerte del cisne", una pieza de tres minutos creada especialmente para ella y con la que recorrió el mundo enteró deleitando a todo aquél que tuvo la suerte de poder admirarla.

La muerte del cisne ( vídeo )
Pero no todas las personas que practican el ballet clásico llegan a ser artistas. Probablemente ni siquiera lo buscan, porque lo importante, en realidad, es lo beneficioso que resulta su ejercicio para el cuerpo y la mente. Practicarlo de forma regular puede mejorar la postura y el equilibrio, lo que da como resultado una figura más estilizada y elegante....Y eso es de agradecer siempre!!.


O no?
Dicen que el ballet supone un fuerte desgaste físico. Tanto es así que tres horas ejercitándolo equivalen a ciento ochenta minutos de fútbol o a una carrera de treinta kilómetros. Y, al parecer, eso es así porque se trabajan fuertemente los pies, cada uno de los músculos de las piernas, la espalda alta y los brazos.


Indumentaria típica del ballet clásico son: el tutú y las "puntas", que contribuyen a hacer más estilizada y etérea, si cabe, la figura de la bailarina.


Ambas cosas se han incorporado al vestuario de las mujeres hace tiempo, siendo, como siempre, las grandes artistas en el candelero, el principal referente. Entre ellas, Sarah Jessica Parkerprotagonista de la película "Sex in New York", entre cuyo nutrido y "pijísimo" fondo de armario se encontraban varias prendas de tul con las que se la podía ver paseando, en diferentes momentos, por las calles de la "gran ciudad". ( por cierto, el tutú corto costó sólo 5 dólares, y lo que son las cosas..., ¡¡ arrasó!! ).


"Sex in New York"
Y desde entonces los grandes diseñadores han convertido el tul en el aliado perfecto de la Alta Costura..., inundando las pasarelas de glamour...

... Y las calles, de bailarinas ...

... cenicientas sin zapatos de cristal, vestidas de princesas y a su aire, recorriendo el mundo en bicicleta...

                          Y como me he prometido a mí misma no excederme en la extensión de las entradas, me despido hasta la próxima, en la que, muy probablemente, voy a seguir con lo mismo. Con "bailarinas"...


   
                                                                       Ciao...Ciao.... ¡¡¡


                          ( AH!!...Yo también soy de Carlos Lozano )



Esta Entrada pertenece al blog “La caraba en bicicleta”, cuya autora es: Monni Della Hesk. Si la copias, al menos, añade su enlace. Así de fácil: http://lacarabaenbicicleta.blogspot.com.es/

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