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martes, 1 de noviembre de 2016

LA VISITANTE...






No es la primera vez que aparece por el blog, y lo hace siempre coincidiendo con estas fechas, en concreto, con la noche del 31 de Octubre. Y en un principio, no me hizo demasiada gracia, la verdad, porque se instaló sin pedirme permiso, en plan inquisidor y metiéndose en todo. Luego, poco a poco, nos hemos ido acostumbrando la una a la otra: yo, a su constante afán por seguir el cursor, para no perder ripio de lo que los visitantes del blog leen o no leen. ¡¡ Cotilla más que cotilla...!!. Y ella, a mi exasperante indecisión a la hora de escoger las imágenes relacionadas con cada entrada.



Y debo reconocer que me hace mucha compañía...

Verla planeando con su escoba, al ritmo del "Volaré", nada más abrir la puerta del blog, para mí es un subidón diario de alegría. 

Y mira que al principio me pareció horrorosa y siniestra...

Aunque aún no me ha dicho cómo se llama, ni de dónde viene, ni a donde va. Y tampoco parece que ella tenga demasiado interés en contarlo. A saber, además... Solo sé que me gusta verla, tan extravagante y tan diferente. Tan divertida....

Igual que aparece sin llamarla, desaparece sin más…Y yo no me atrevo a decirle que se quede, por temor a que no vuelva.... Porque lo suyo es volar...

                      
Esta vez ha venido acompañada de un montón de gatos. Y a ver como nos las arreglamos, porque a mí no me gustan nada.

Aunque espero que se mantengan haciendo equilibrios en su escoba y que tengamos la fiesta en paz... 

Y es que, a los gatos, yo prefiero verlos de lejos. No me gustan. Bueno, en realidad, es que no me gustan los animales, en general. Y probablemente me pierda muchas cosas con ello...Pero es lo que hay. Algunos son la mar de glamourosos, la verdad...






Winston Churchil los definía diciendo que " Los perros nos ven como dioses, y los caballos como a sus iguales, pero los gatos nos miran como si fuéramos sus súbditos"... 





Y quizás sea cierto. Su independencia y elegancia, su pulcritud y misterio, les hacen parecer los amos de la casa. 








Cuenta la leyenda que Noé, tras unas semanas de navegación con el Arca, advirtió que su nave estaba repleta de ratones. La pareja original había proliferado tanto que sus descendientes estaban acabando con las existencias de alimentos para el resto del pasaje , amén de otras incomodidades, por lo que le pidió parecer al león y éste, suspiró profundamente, arqueó la espalda y soltó un enorme estornudo, expulsando por la nariz una pareja de gatos que, sin necesidad de que nadie les dijera nada, exterminaron en un plis-plas a todos los ratones. Desde ese instante, cuentan, el gato se mostrò engreido, altivo y arrogante, y para bajarle los humos, Noé los ató al puente del Arca, cuando más arreciaba la tormenta. De ahí que no sea de extrañar el terror de los gatos al agua...



Y ahora ya en serio, parece ser que la verdadera historia del gato se remonta e Egipto, en cuya mitología ha ocupado siempre un lugar privilegiado.

Era el animal sagrado de la diosa Bastet, una de las divinidades más veneradas. 

La muerte de un felino, aunque fuera accidental, era considerada un grave delito, castigado con la muerte. Incluso, cuando algún gato familiar moría, todo el clan se ponía de luto y se afeitaban las cejas, en señal de dolor. En caso de catástrofe, era a ellos a los que primero se ponía a salvo.


Para los romanos, también gozaban de mucho aprecio. Simbolizaban la victoria y los llevaban con sus legiones. 

Pero en la Edad Media cayeron en desgracia, ya que se creía que eran la reencarnación del demonio y la simple posesión de uno era suficiente para acusar a una persona de bruja o de ejercer la brujería. 



Dicen que esta persecución fué particularmente grave en países como Inglaterra, Francia o Alemania, donde, el Día de los Santos, quemaban cestos llenos de gatos en las plazas públicas, costumbre que fué abolida, por tortura, hacia 1768.



Afortunadamente, todo eso cambió, y la figura del gato como un ser maligno, especialmente del gato negro, se ha quedado reducida a un recurso de la superchería y a uno de los elementos simbólicos del más Allá, en la importada fiesta de Halloween. Se calcula que, actualmente, en España existen cerca de 21 millones de mascotas, de las que 3.370.706, son gatos que hacen las delicias de las familias a las que acompañan.


 Silenciosos, independientes, presumidos, limpios, inteligentes, cariñosos..., además de ofrecer compañía, afecto y protección a sus dueños, reducen el nivel de estrés y la tensión arterial, así como aumentan la autoestima y las habilidades sociales, propiciando la adopción de hábitos de vida más saludables. 


Esta es la viva imagen de una brujita con su mascota. La carita de ella mirando a su más amigo es para comérsela o salir corriendo. ( Y es que yo no sé quien da más miedo... )
Su carácter sagrado, sus "siete vidas" y su misterio, le han convertido en el icono favorito de los grandes Gurús de la Moda y el astro rey de las pasarelas, de lo que las imágenes de abajo, son sólo una pequeña muestra.




Chanel, Dolce & Gabbana, Marc Jacob, Stella McCartney... Todos se apuntan a la fiebre del gato, que se hace extensible a los complementos y accesorios.









Despido esta entrada, disculpándome por las posibles molestias que mi visitante especial pueda ocasionar con su canto y su vuelo arriba y abajo. Lo del canto tiene solución, bajando el altavoz del aparato. El vuelo ya es otra cosa. Tendría que bajarse de la escoba y eso no hay humano que lo haya conseguido. Ni yo lo voy a intentar, por si acaso...


Esta Entrada pertenece al blog: "La Caraba en bicicleta", cuya autora es Monni Della Hesk. Si la copias, al menos añade su enlace. Así de fácil:https://lacarabaenbicicleta.blogspot.com.es/2016_11_01_archive.html


¡¡¡FOR PRESIDENT !!!


1 comentario:

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